Pesca Responsable: la respuesta al futuro

En Costa Rica  la biodiversidad marina libra una batalla por sobrevivir. Hay una realidad bajo el mar que no vemos.

Las flotas pesqueras industriales están arrasando con los recursos marinos, afectando especies vitales tanto para la pesca comercial, como para la turística.  El país está perdiendo oportunidades y depreciando su capital natural en ambos sectores y el ecosistema marino está perdiendo su equilibrio.

Las proyecciones de los expertos indican que de seguir este ritmo de sobre-explotación pesquera, al año 2048 nuestros recursos pesqueros estarán agotados, tal y como lo pronostica la Organización Mundial de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

 ¿Qué es Pesca responsable?

La FAO ha definido como pesca responsable aquel  derecho a pescar que lleva consigo la obligación de hacerlo de forma responsable a fin de asegurar la conservación y la gestión efectiva de los recursos marinos para las presentes y futuras generaciones.

“La pesca  constituye una fuente vital de alimentos, empleo, recreación, comercio y bienestar económico para las poblaciones de todo el mundo, tanto para las generaciones presentes como para las futuras y, por lo tanto, debería llevarse a cabo de forma responsable”, este es el principio que propone la FAO y que FECOP quiere impulsar en Costa Rica.

Las prácticas de ordenamiento espacial marino y la consolidación de políticas pesqueras nacionales a través del plan nacional pesquero, al ser concordantes con los principios del Código de Conducta de la FAO, harán posible una mayor contribución económica, social, ambiental y un sector pesquero más responsable.

(ver principios de pesca responsable)

¿Por qué debemos proteger los recursos marinos?

La pesca indiscriminada representa el mayor impacto ambiental a la biodiversidad de los oceános y uno de los mayores desafíos para la sostenibiliad del planeta.

Más de mil millones de personas dependen del océano como fuente de alimentos en el mundo, entre ellos 35 millones de pescadores artesanales.

Según la FAO, más del 60% de las reservas o stocks de pesca del mundo están agotadas o sobre-explotadas.

Hay una disminución del 85% de las poblaciones de pez vela y marlin, el 90% de los tiburones ha desaparecido y más del 80% de las tortugas baula han corrido con la misma suerte.

Aunque Costa Rica tiene 11 veces más mar que territorio terrestre, apenas cuatro leyes están enfocadas en la protección de los recurso marinos.

En Costa Rica se estima más de 15 mil personas viven de esta actividad artesanalmente y todas ellas tienen amenazada su sobrevivencia y su seguridad alimentaria por la sobrepesca industrial y semi industrial.

Para el sector turístico, un pez vela o marlin vivo tiene un valor por servicios de turismo de hasta 3 mil dólares.  Esto se traduce en empleo y riqueza para las comunidades costeras. No obstante, el mismo pez, pero  muerto,  se comercializa en menos 100 dólares en el Mercado Central de San José, lo que representa una pérdida de oportunidad.

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